INCENDIO #3 – NADADORA

2005 – Jabalina – 3:29

 

Puedes tener halos nocturnos, me dijo el médico antes de operarme, y aun así me operé. Pensé que se referían a las farolas o a la luna. Nunca volví a ver la luna como antes de operarme, clara y sencilla. Ahora parecía dibujada por un niño sin ganas de coger un lápiz. El primer halo lo vi alrededor de la que entonces era mi mujer. Era sutil, pero estaba ahí, sombreando su forma frente a la pared. Yo estaba tumbado a oscuras  y ella estaba allí, rodeada de una niebla de color amarillento. Pocos días después moría atropellada por un taxi en Barcelona.

Con el paso del tiempo identifiqué algunos halos característicos. Ahora huyo de las personas rodeadas de blanco o verde claro. Son enfermos y no duran mucho. Los plateados son sinceros, y procuro tenerlos cerca. Los ciegos siempre tienen el halo negro, y me dan miedo. Creo que ellos saben que yo sé, pero ninguno me lo ha confirmado. Se guardan la información para ellos. Los animales no brillan y los deportistas siempre tienen tonos pastel. Cuanto más brillante es el halo, menos tiempo de vida queda. Los hospitales brillan tanto que tengo que entrar con gafas de sol.

He empezado a brillar. No veo mi cuerpo, solo la luz. Brillo como cuando miras arriba en un bosque en un día de verano.